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Emprender no es hacerlo todo sola: cuándo y cómo delegar estratégicamente
Para entender cuándo y cómo delegar, acompáñanos con la historia de Laura, fundadora de una marca de productos de cuidado personal llamada Arcilla Viva.
Cuando emprendemos, casi todas comenzamos igual: una gran idea, un enorme impulso… y dos manos. El problema no es comenzar solas, sino quedarnos atrapadas en el rol de “mujer orquesta” incluso cuando el negocio ya pide estructura.
El Global Entrepreneurship Monitor (2024) confirma que las emprendedoras dedican más tiempo que los hombres a tareas operativas, lo que reduce su capacidad estratégica y aumenta el burnout. Y Harvard Business Review señala que las fundadoras retrasan la delegación no por falta de recursos, sino por miedo a perder control.
Para entender cómo salir de ese ciclo, sigamos la historia de Laura, fundadora de Arcilla Viva, una marca mexicana de skincare natural.
Gracias por leernos. Tu visión, tu liderazgo y tu red hacen la diferencia.
— Te quiere ver triunfar: El equipo de Atenea Network
El punto de quiebre: cómo saber que ya no puedes hacerlo todo sola
Cuando lanzó Arcilla Viva, Laura producía, contestaba mensajes, hacía videos, diseñaba etiquetas, entregaba pedidos, llevaba el SAT, coordinaba proveedores y despachaba envíos. Durante un tiempo funcionó. Hasta que dejó de funcionar.
Estas son las señales de que ya era momento de delegar:
La demanda supera tu capacidad. Laura tenía lista de espera de 10 días. No por éxito de la marca: por saturación.
Más del 60% de tu semana se va en tareas que no generan ingreso directo. En el caso de Laura, 12 horas contestando DM, 8 horas empaquetando, 6 horas editando videos.
Tu claridad mental comienza a deteriorarse. Laura pasaba semanas sin avanzar en nuevos productos porque “aprendió a sobrevivir el día”. Se sentía agotada, con insomnio, y se alejó de su pareja.
Cuando estas señales aparecen, delegar es un movimiento de supervivencia y escalabilidad.
Qué delegar primero: el Método del ROI de tu tiempo
Antes de delegar personas, delegas decisiones. Para eso, Laura aplicó una metodología clara: clasificar cada tarea según su Retorno de Inversión del Tiempo.
La regla es simple: Evalúa cada tarea con estos 3 criterios:
1. Impacto en ingresos: ¿Esta actividad te acerca a vender, retener o hacer crecer? Clasifícalas como Alto, Medio o Bajo.
Ejemplo de Laura:
Mejora de fórmulas → Alto
Editar videos → Medio
Empaquetar pedidos → Bajo
2. Costo de oportunidad: Si tú haces esta tarea, ¿qué cosa más valiosa NO estás haciendo?
Lo medimos así:
Costo de oportunidad alto: Si al hacer esta tarea sacrificas actividades que solo tú puedes hacer.
Costo de oportunidad medio: Si podrías estar haciendo algo más relevante, pero no crítico.
Costo de oportunidad bajo: Si no pasa nada grave si tú misma la haces (dura poco, no afecta tu tiempo estratégico).
En el caso de Laura, las clasificamos así:
Tarea | ¿Qué sacrifica? | Costo de oportunidad |
|---|---|---|
Atención de mensajes repetitivos | Tiempo para mejorar producto, preparar campañas, contactar boutiques | Altísimo |
Seguimiento a proveedores | Tiempo para revisar finanzas, planear lanzamientos | Alto |
Empaquetar pedidos | Tiempo para generar contenido estratégico | Muy alto |
Grabar videos para campañas | Sólo sacrifica edición y análisis, pero no decisiones clave | Medio |
Crear nuevas fórmulas | No sacrifica nada porque es parte de su core | Bajo |
3. Nivel de especialización: ¿Esta tarea requiere una habilidad profesional o conocimiento que solo tú tienes?
Lo medimos así:
Especialización alta (no se delega): Requiere conocimiento técnico, experiencia profunda o decisiones clave. Si otra persona la hace sin tu supervisión, puede afectar la calidad, la reputación o las finanzas del negocio. Para Laura: formular nuevos productos, elegir proveedores o fijar precios.
Especialización media (delegación guiada): Alguien más puede hacerlo, pero necesita tus criterios, referencias o revisión. No es técnico como “alta”, pero sí requiere sensibilidad o criterio. Para Laura: diseños de redes sociales, reels o descripciones de producto y mensajes de marca.
Especialización baja (delegación inmediata): Lo puede hacer otra persona con una breve explicación. No necesita creatividad profunda, experiencia ni decisiones críticas. Para Laura: Empaquetar pedidos, contestar mensajes, actualizar inventario o programar publicaciones.
El Método de Delegación en Capas
Una vez identificadas las tareas, Laura necesitaba un orden para soltarlas. Para evitar delegar “por desesperación”, en Atenea Network usamos una metodología simple y muy clara.
Divide tus tareas en 4 capas. El objetivo: liberar tiempo estratégico sin perder control.
Capa 1 — Tareas Repetitivas (las delegas primero)
Tareas iguales cada semana. Laura delegó: empaquetado, actualización de inventario y programar publicaciones. Para esto, documentó el paso a paso de las tareas en un documento, capacitó a alguien una vez y revisó dos veces su avance.
Capa 2 — Tareas Técnicas (delegación parcial)
Requieren habilidad, no visión. Laura delegó: fotografía de producto, edición básica de reels. Delegó la ejecución, pero en todos los casos, hizo la revisión final.
Capa 3 — Tareas Creativas (delegación guiada)
Requieren sensibilidad estética. Laura delegó parcialmente: diseño gráfico, copys de campañas y edición de reels. Le mostró a su empleada ejemplos anteriores, ella marcó el estilo y su empleada ejecutó con base en referencias. Al final, Laura solo hacía cambios y correcciones.
Capa 4 — Tareas Estratégicas (no se delegan)
Definen el rumbo del negocio. Laura conservó: pricing, nuevos productos, alianzas clave.
Delegar con calidad: el método 10–50–99
Para no soltar a ciegas, Laura usó la fórmula de HBR. Este método existe para evitar dos extremos comunes cuando delegamos:
Soltar demasiado pronto y recibir algo que no pedimos.
Estar encima de todo y microgestionar, duplicar trabajo y desgastar la relación.
El 10–50–99 crea un mapa de control sano donde tú defines la visión, pero la otra persona ejecuta con autonomía.
10%: definir qué esperas y qué no puede fallar
50%: revisión intermedia
99%: ajustes finales
Con esto, pudo soltar sin microgestionar ni duplicar trabajo. Fue la primera vez que pudo entregar trabajo sin sentir que debía rehacerlo después.
El antes y después de Laura
En 60 días, los resultados fueron:
15 horas semanales recuperadas
38% de aumento en ventas gracias a campañas y alianzas
Mejoró la calidad de atención al cliente
Desarrolló un nuevo producto que llevaba un año posponiendo
Dejó de trabajar hasta la madrugada
Laura no creció porque trabajó más. Creció porque dejó de trabajar sola.
Integra este aprendizaje a tu propio proceso
Este artículo se conecta directamente con dos ediciones anteriores que completan este camino:
“Plan de 90 días para avanzar tu proyecto sin burnout”: Aprende a ordenar prioridades.
“Del hobby al modelo de negocio”: Este artículo te ayuda a profesionalizar esa transición.
Delegar no es retroceder, es abrir espacio para pensar, crear, crecer y liderar.
Si quieres aprender a delegar como Laura —con claridad, intención y una red que te respalda—, únete a Atenea Network. No tiene costo. Aquí nos acompañamos, nos desarrollamos y nos abrimos camino juntas.
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